Moda vintage

La moda vintage busca rescatar, mediante la utilización de elementos del vestuario del pasado, una estética que se convirtió antaño en tendencia. De algún modo, intenta adecuar a los estilismos actuales las formas, los diseños, los tejidos y aquellos colores que marcaron sus respectivas épocas, dando lugar, así, a la ropa vintage.

Una de las principales características que podemos asociar a cualquier pieza de ropa vintage es su estética marcadamente romántica. Incluso muchas personas no dudarían en afirmar que el principal sentimiento asociado a la moda vintage es la añoranza, una forma especial de nostalgia.

Añorar implica el deseo de revivir aquello que ya se fue, rescatar del pasado todo lo que una vez formó parte del mismo.

¿Cómo vestir vintage?

Bastaría decir que la mejor forma de transformar tu vestuario para adecuarlo al estilo vintage es utilizar aquellas tendencias del pasado que incluso a día de hoy te encandilan. Pero esa sería una forma muy básica de responder a la pregunta.

Si quieres que tu armario sea lo más vintage posible y deseas sorprender con un estilo de moda que hará las delicias de aquellos que incluso se consideran muy sibaritas, basta seguir algunas normas básicas.

Una tienda vintage es el lugar ideal para inspirarse y encontrar el estilo que buscas

Ahí van unos cuantos consejos para empezar:

Recupera viejas ropas de los armarios de tus padres, o incluso aquellas prendas que quizá hayan quedado olvidadas en algún baúl y que pertenecieron a tu abuela o a algún antepasado cercano. No se trata de vestir de manera anticuada, sino de utilizar aquellas prendas y complementos que pueden encajar entre los estilos más modernos de la ropa que ya utilizas.

Pasa a la acción. Tras husmear en los viejos armarios familiares, y una vez que te hayas hecho con una buena colección de prendas, empieza a probar cosas con ellos. No hay nada como probarte ropa para descubrir estilos que ni siquiera hubieras podido imaginar.

Visita tiendas de segunda mano e inspírate con los diseños que verás allí. Vas a descubrir que esos lugares son verdaderas cuevas de Alí-Babá que esconden, en ocasiones, suculentos tesoros de un estilismo cautivador.

Navega a través de internet a la búsqueda de aquellas tiendas online que te ofrecen la posibilidad de adquirir prendas antiguas. No es necesario que tengas una clara intención de compra, puedes navegar por sus páginas a modo de inspiración.

✓ Si no tienes experiencia en adecuar tus estilos de moda a una tendencia en concreto lleva un diario donde anotes aquellas ideas que te resulten atractivas. Te sorprenderá ver cómo reiteradas visitas a sus páginas desvelan más información de la que en un principio creías haber anotado

✓ Recuerda que no es necesario vestir por completo con un estilo vintage para conseguir el efecto que deseas. A veces basta con la utilización de ciertos detalles complementarios. Por ejemplo, un pantalón vaquero puede convertirse en un elemento más vintage con el simple complemento de un cinturón de estilo retro, o acompañándolo con una blusa rescatada de algún baúl donde tu familia guardaba ropa de tus antepasados.

No confundas la moda vintage o retro con la utilización de prendas de vestir demasiado viejas, excesivamente gastadas, deshilachadas o rotas. Esas prendas pueden servir, pero van a necesitar ciertos remiendos.

¡Y no dejes de experimentar! La verdadera norma que debes seguir para conseguir tu particular estilo vintage es descubrir todas sus posibilidades y no atenerte en exceso a ninguna norma.

¿Y qué pasa con el estilo retro?

La moda retro (también denominada estilo retro vintage o look vintage a secas) trata de imitar o evocar, de algún modo, la moda característica de un amplio periodo del siglo XX. Concretamente, desde los inicios de los años 20 hasta la década de los 70. Aunque para algunos (no tan puristas) ese periodo puede llegar a cubrir la mayor parte del siglo XX, ampliando el periodo abarcado hasta los años 80 o incluso la primera mitad de los 90.

Así pues, el estilo retro comprende una generosa cantidad de estilos diferentes que nos permite dejar libre por completo nuestra imaginación.

Vestir retro implica la evocación de los estilismos utilizados por nuestras madres y abuelas, rescatando los diseños de aquellas prendas y complementos que caracterizaron sus respectivas épocas, para incorporarlos al estilismo actual. No se trata de realizar una simple imitación de esas formas de vestir, sino de utilizar nuestro espíritu creativo para incorporar viejas fórmulas a los looks actuales con el fin de lograr un nuevo despertar de los estilismos de antaño, debidamente actualizados.

Ejemplo de moda vintage: un vestido vintage
Aprender a imitar los estilos del pasado es esencial en un look retro de lo más auténtico

Cómo conseguir un look retro

Dado que el estilo retro abarca un periodo tan amplio, tenemos en nuestras manos una suculenta cantidad de estilos diferentes que nos permitirán superar cualquier límite impuesto por nuestra imaginación.

He aquí algunos consejos para que tu forma de vestir se convierta de verdad en una auténtica remembranza de los viejos estilos, con un resultado original y cautivador.

No te limites a un único estilo o tendencia del pasado. Aprovecha la variada cantidad de estilos diferentes y atrévete a combinar prendas de muy distintas épocas. Te sorprenderán los resultados que vas a obtener.

Los pequeños detalles también importan. Así que no olvides tus joyas. Tanto si son de bisutería, como joyas de gran valor, es casi imprescindible su utilización. Tus diseños ganarán personalidad y originalidad, además de mostrar un exquisito gusto por los detalles.

✓ Utiliza todos los recursos de maquillaje que estén a tu alcance, y hazlo sin miedo. ¡Se trata de resaltar tus mejores encantos! Si no sabes muy bien cuál era la tendencia de maquillaje en décadas anteriores, céntrate al menos en resaltar el rojo de tus labios y definir la línea de los ojos. ¡Ah, y no olvides es eterno rímel! Porque hay cosas que nunca pasarán de moda.

✓ No olvides la importancia de un buen peinado para conseguir un genuino look de época. Aquí los reyes son los tirabuzones y, como no, el pelo ondulado, sin descartar, por supuesto, cortes más atrevidos y que incluso a día de hoy aún son tendencia, como el corte de estilo bob, por ejemplo.

Busca inspiración y no te limites. Echa un vistazo a las viejas revistas para tomar nota de los estilos que se usaban entonces. No hay nada como ver in situ alguna cosa para captar la esencia de la misma.

Alquila los títulos míticos del cine clásico. Deja que las inmortales divas de los 40, 50 y 60 te sirvan de ejemplo para alcanzar el estilismo que deseas.

Mantente al día en cuanto a las tendencias de la moda actual. Te sorprenderá ver cómo se reinventan a día de hoy algunos estilos del pasado.

✓ Experimenta el poder de los complementos. Nada puede hacer más por ti que la elección adecuada de los complementos a lo hora de conseguir el look vintage ideal. La utilización de sombreros, de grandes gafas de sol, la correcta elección del bolso (a ser posible de piel y en un color natural), o el empleo de grandes pañuelos de colores llamativos, serán (entre muchos otros) grandes aliados a la hora del éxito.

✓ Y nuestro consejo más particular: no trates de imitar nada, ni a nadie. Simplemente, reúne toda la información que puedas ¡e inspírate!

<Cluster faldas, blusas, etc.>

Los estilos de moda que marcaron tendencias. Los años 40 y 50

A lo largo de la década de los años 40 se inicia un cambio de paradigmas en el mundo de la moda. La irrupción de la 2ª guerra mundial supuso enormes alteraciones económicas y sociales, y las bajas entre los hombres ocasionadas por el conflicto bélico, iniciaron una paulatina e imparable incorporación de la mujer al mercado laboral.

Los años 40: el comienzo de algo nuevo

El despertar del papel femenino en la escala económica impulsó una deriva del pensamiento social hacia una mentalidad más abierta y, con ello, allanó el camino hacia la liberación de la mujer que vendría más adelante.

Todo ello afectó al mundo de la moda de distintas formas: la feminidad comenzó a ser un concepto a tener en cuenta y, a su vez, el cuerpo femenino se abrió camino como elemento importante a destacar, sin alejarse demasiado de los cánones moralistas que aún regían dentro del entorno social.

📌 La elegancia y el glamour presente hasta entonces en las propuestas estilísticas de la moda de los años 30, más propias de las divas del cine de Hollywood de la época, dará paso a una estética más ligera y un diseño menos presuntuoso.

Actriz con un look años 40 y 50

A lo largo de esa década de los años 40 las repercusiones económicas que irá dejando la guerra se harán muy evidentes en el mundo de la moda.

La escasez de recursos obliga a la reutilización de materias primas y al empleo de tejidos de menor calidad, olvidando la seda o el lino (que se utilizan mayoritariamente como materia prima para la fabricación de paracaídas) en favor de la lana y el algodón, así como el nylon y el poliéster (materiales sintéticos que alcanzarán su cúspide en la década de los 50).

El estilo femenino que comenzará a imperar tiene una sutil inspiración militar, con prendas de dos piezas de corte entallado, colores neutros y una carencia llamativa de adornos superfluos (entonces los complementos adquirirán una gran importancia, a fin de contrarrestar el parco estilo que irá adoptando la moda de forma generalizada).

En este momento histórico aparece la falda de tubo, los shorts y los zapatos de cuña, entre otros, y se marca el nacimiento del vestido de cocktail, como traje más elegante que la indumentaria habitual, sin llegar a la exquisitez característica que tenía por aquel entonces el traje de noche.

La década de los 50: comienza la expresión de las ideas a través de la moda

Mientras las consecuencias devastadoras de la guerra van quedando atrás, la moda se convierte en un vehículo de expresión ideológica.

La 2ª guerra mundial había obligado a la mujer a reincorporarse activamente al mundo laboral, adoptando un papel protagonista dentro de la sociedad que, ahora, tras el término del conflicto bélico, volvería a perder, recuperando su rol más familiar.

Ahora las mujeres pueden volver a pensar en sí mismas, a preocuparse de nuevo por su aspecto. Se inicia una deriva hacia la sensualidad femenina, expresada mediante los modos de vestir, en los cuales las curvas femeninas adquieren mayor relevancia, sin perder en ningún momento el recato necesario.

La moda deja atrás la sencillez de los años 40 y sus colores monótonos, en aras de una mayor riqueza de diseños, materiales y colores.

Los complementos serán uno de los verdaderos protagonistas de la moda de los años 50, aportando originalidad y frescura a un estilo sencillo, a pesar de todo, que enfatiza el sentido práctico de la indumentaria por encima de conceptos más propios del pasado, como la elegancia o el glamour.

Grupo de mujeres caracterizando la estética de los años 40

Las prendas de vestir que marcaron tendencia en las décadas de los 40 y 50

Como hemos mencionado antes, la falda de tubo supone el inicio de la tendencia dentro del mundo de la moda que trataba de jugar con la silueta del cuerpo femenino, más como una sugerencia que como una revelación.

Por ello, las faldas, aunque entalladas y estrechas, se alargaban hasta más allá de las rodillas.

Tanto en las faldas como en los vestidos, la cintura se marcaba, jugando con un entalle estrecho y, en ocasiones, un cinturón que delimitaba una línea visual en torno a ella.

Las blusas y jerséis mantenían la tendencia de cortes estrechos y ajustados, que recordaban, en ocasiones, las líneas de los uniformes militares.

En general, reinaba un imperio de colores neutros, con tonalidades terrosas, verdes o blancas, y sólo algunos estampados, sobre todo flores, lunares o rayas, daban algún toque de originalidad y frescura al conjunto.

Apenas se incluían más adornos que los meramente necesarios para las prendas, de modo que la utilización de complementos constituyó uno de los recursos estilísticos más empleados.

Se generalizó el uso de guantes largos, de sombreros con estilos variados (en especial pamelas y boinas), collares de perlas y tocados, diademas y horquillas para el pelo, donde se instauró el corte de media melena, caracterizado por ondulados y rizos.

Si bien el maquillaje no destaca demasiado, es importante apuntar la utilización de barras de labios de color rojo intenso, así como el uso de un delineador que marcaba la línea del labio superior. Una de las características propias de este periodo en cuanto al maquillaje se refiere es una popular tendencia de delinear el contorno de las cejas, enmarcando con ellas la mirada.

Poco a poco la variedad en los diseños se impone dentro de las tendencias de moda

Comparativa de los ideales de moda de los años 40 y 50:

Años 40
Austeridad en la ropa
La moda busca, principalmente, ser práctica
La mujer se incorpora al mercado laboral y, por ello, necesita un vestuario cómodo
Poca utilización de complementos superfluos
Años 50
Tras la guerra, la mujer vuelve a preocuparse por sí misma
Se pone de relieve la sensualidad femenina
Énfasis en las curvas de la mujer, pero sin perder el recato propio de la época
Vuelta gradual a los colores, estampados y diseños más atrevidos

La moda en los años 60

Los preceptos morales que imperaban en la sociedad y que regían, entre otras muchas cosas, la estética de la moda, van quedando atrás a medida que las ideas de emancipación y libertad se adueñan de esta década del siglo XX.

Se inicia una deriva hacia la rebeldía frente al status quo, y los cánones estéticos de la ropa marcarán una preferencia por revelar una imagen más aniñada de la mujer, relacionándola con una nueva sensualidad más “inocente”.

El aspecto de “frescura” que supone la tendencia de ver lo femenino como aniñado, se contrapone con la imagen de sensualidad adulta de años atrás.

Como indicativo del nuevo ideario social que se va abriendo paso, se evidencia la liberación de la mujer de aquellos conceptos morales y sexuales que han marcado en todo momento su comportamiento. Y esa emancipación ideológica, como no podía ser de otro modo, se refleja en su modo de vestir.

Se imponen los vestidos rectos y cortos, siempre por encima de las rodillas, las botas de caña muy alta y de material sintético, los colores intensos (en ocasiones hasta psicodélicos), los estampados y los diseños florales. Además, aparece una de las prendas de mayor éxito en la década: la minifalda.

La minifalda ha sido una de las prendas más revolucionarias del mundo de la moda

📌 En 1964 la diseñadora Mary Quant presentó la minifalda, una nueva concepción de la clásica prenda femenina, retando con ella, y sin miramientos los principios moralistas de la época. Su pretensión era la de revelar la belleza de las piernas de la mujer, dejando atrás las faldas largas por debajo de la rodilla, ya que la minifalda situaba su largo unos 15 cm. por encima.

Otra de las prendas destacadas en la década de los 60 fueron los pantalones jeans, generalmente como prenda de uso diario, tanto en hombres como en mujeres.

El uso de vaqueros se convirtió en un símbolo de rebeldía, sobre todo debido a los estereotipos que enseñaban las populares películas de cowboys de la época, o estrellas emergentes del cine americano, como James Dean, que explotaban su figura de rebelde, asociándola a una determinada forma de vestir, en la que las prendas vaqueras tenían una especial relevancia.

Los pantalones jeans iniciaron una tendencia estilística que todavía perdura en la actualidad

Más adelante, ese espíritu rebelde dará una nueva vuelta de tuerca a la prenda: nace, entonces, el pantalón de campana, utilizado no solamente en las prendas vaqueras, sino en un amplio abanico de tipos de pantalones, y se convertirá en una expresión estilística radical con la que romper aún más con los convencionalismos.

La moda hippie y los años 60.

La moda hippie fue una de las revoluciones estilísticas (así como un estilo de vida) de mayor repercusión social de esta época del siglo XX. En esencia, era el reflejo fiel de una mentalidad rebelde e inconformista respecto de aquellos convencionalismos sociales que imperaban en ese momento.

Esa forma de protesta impregnó la estética de la moda, alejándola de cualquier canon establecido.

La moda hippie rehuía el objetivo de elegancia existente en estilos anteriores; por ello, la ropa de estilo hippie solía incluir prendas de apariencia usada, vieja o con un cierto desaliño, incorporando, además, un diseño alejado de los cánones habituales.

Por su rebeldía al status quo dominante, sus aspiraciones se enraizaban en costumbres alejadas de occidente, inspirándose en estilismos de oriente y algunas zonas del sur del continente americano. Una inspiración que no sólo tuvo en cuenta los elementos de vestuario sino buena parte de las filosofías de vida asociadas a culturas no occidentales.

La estética hippie buscaba la ruptura con los cánones estéticos y estilísticos de la época

Con una clara tendencia hacia los colores vivos, la ropa hippie utilizaba, además, materiales naturales, como la lana o el algodón, para enfrentarse a las nuevas tendencias de materiales sintéticos que se abrían paso en esos momentos.

La moda hippie adoptó un estilismo en concordancia con su filosofía de vida, enraizada en el ecologismo, el pacifismo y la libertad, caracterizado por ropas de tejidos naturales, una estética ligeramente desaliñada y complementos alejados de cualquier apariencia o valía lujosa.

Añade a tu estilo vintage los complementos de moda más adecuados

No hay nada como una perfecta elección de los complementos para que tu ropa vintage luzca de un modo que tal vez ni siquiera habías imaginado. ¡Los detalles siempre realzan!

No es necesario recargar en exceso las líneas generales de tu moda retro o vintage. A veces basta con dar en el clavo con el detalle capaz de convertir en perfecto un look antes anodino.

Sólo es necesario aprender el verdadero valor de los pequeños detalles elegidos con mimo.

Listar los complementos fundamentales (4-5 complementos)