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VINTAGE-SHOP

Vinos vintage: algo que quizá no esperabas.

Vino es cultura, es fantasía y costumbres que han pasado de generación en generación en una larguísima cadena hereditaria. Y es que a pesar de que el corcho no es el mejor material para tapar una botella y que el mejor material para contener el vino sea el tetrabrik, no se concibe una celebración “de etiqueta” sin la tradicional botella de vino o sin el ruido del corcho al salir disparado por los aires, pues estos elemento ya forman parte del imaginario colectivo.

Lo vintage del “vintage”: un vino de alta factura, para gustos exigentes.

Dentro del ámbito de la vinicultura, “vintage” es el calificativo anglosajón que recibe la vendimia o año de la cosecha con que fue elaborado un lote de vino, siendo su equivalente en español la palabra “añada” y en francés la palabra “millésime”. Suele aplicarse a vinos elaborados con cosechas excelentes sin mezclar con otras de años anteriores. En este punto conviene aclarar que un vino puede ser viejo sin ser vintage y viceversa, un vintage no necesariamente es un vino viejo.

No es un pecado abrir una botella de vino vintage recién salida de la bodega, pues al salir de la misma sus propiedades organolépticas son excepcionales, no obstante es de los pocos vinos que de verdad vale la pena guardar como un tesoro, ya que con el paso de los años adquiere una profundidad sobrenatural en su sabor y olor.

Las botellas de vino vintage guardadas durante varios años no se destapan, pues el corcho tiende a deshacerse debido a su degradación natural, esto contaminaría el vino innecesariamente. Se acostumbra “decapitarlas” aplicando calor y luego frio en el cuello de la botella. También hay que saber que un vintage guardado por varios años almacena sedimentos en el fondo de la botella (pozos), por lo que es necesario decantarlo antes de su degustación

Hacia la elite del “vintage”: descubriendo al vino en su hábitad.

Los vintage más sobresalientes y conocidos son: el Oporto (Portugal), el Cava (España) y el Champagne (Francia). Sin embargo, la inmensa mayoría de estos vinos no son vintage, sino “coupage”, es decir, cada lote de vino es el resultado de la mezcla de diferentes añadas, con el objeto de mantener la calidad dentro de unos estándares aceptables (un mal vino además de tener pobres cualidades organolépticas, no debe guardarse por mucho tiempo).

Legendario es el caso del vino Oporto, producido en la región de Alto Douro Vinhateiro en Portugal. Al ser un vino especialmente destinado a la exportación, su versión “coupage” (la más común) es un vino de licor o fortificado, al cual se le añade una pequeña porción de un destilado para mejorar su resistencia las duras condiciones del proceso de despacho, embarque y recepción en destino.

También sobresalen el Cava español y el Champagne francés, vinos espumosos elaborados a partir del método champenoise, en el cual el vino es cargado con CO2 a través de la propia fermentación del licor.

El champaña, como normalmente es conocida, nació en la región francesa de Champaña-Ardenas, que desde el 1 de enero de 2016, se fusionó con las regiones de Alsacia y de Lorena. Algunos vinos champagne sobresalientes son los etiquetados con las fechas: 1961, 1964, 1971, 1973.

El Cava es producido principalmente en la región catalana de Penedés, aunque otras regiones de España poseen denominaciones de origen para el vino Cava. Algunas de las cosechas más extraordinarias son las de 1983, 2000, 2006, 2007 y 2008.

Puedes vivir una experiencia vintage en vivo y directo, pues algunas importantes bodegas de vino admiten visitantes, e incluyen cata de vinos y paseos guiados. En España: Torres (Barcelona), Diez Mérito (Cádiz), Protos (Valladolid) y Muga (Rioja). En Portugal: Cartuxa (Evora), Regional de Collares (Lisboa), Sao Lourenco Do Barrocal (Alentejo) y Burmester (Porto y Douro). En Francia: muchos viñedos destacables como los de Alsacia, Burdeos, Borgoña y Champaña.